FUNDAMENTACIÓN

En el currículo del área de Lengua y Literatura de la Educación Secundaria Obligatoria se adopta un enfoque comunicativo(1) que se ha aceptado por la emergencia de la didáctica de la lengua y de la literatura; por la irrupción de teorías lingüísticas -pragmática, teorías de la comunicación, ciencia cognitiva, sociolingüística- que dan explicaciones del lenguaje más coherentes; por el peso de los usos discursivos de los medios de comunicación (2). En este enfoque o paradigma comunicativo (3) se han de tener en cuenta dos perspectivas básicas (4). Por un lado se parte de una visión de la lengua como hecho social que crea cultura a través de la construcción de los significados mediante la interacción; por otro lado la concepción del currículum es también la construcción interactiva del proceso educativo en el que el alumnado aprende a ser activo en la vida social.

Semejante planteamiento nos lleva a alejarnos de una didáctica basada en una visión analítica que lo único que hacía era transponer la lingüística del código (5) renunciando a la racionalidad en la enseñanza de la lengua. En el acercamiento anterior -que a partir de los años 60 comienza a entrar en crisis de crecimiento en opinión de Gutiérrez Ordóñez (6) - se procedía con una visión inmanentista de los fenómenos lingüísticos tanto en el estructuralismo como en el generativismo (7); el primero se preocupaba por la lengua como sistema abstracto desatendiendo el campo del habla; el segundo se ocupaba de la “competencia” esto es, del lenguaje interiorizado por un hablante/oyente ideal, olvidándose de la actuación. El enfoque no inmanentista va a permitir adentrarse por los terrenos del habla (8) conduciéndonos a la noción de uso (9).

El concepto de uso ha sido objeto de una inteligente distinción hecha por Widdowson (10) entre usage y use, entre empleo y uso que ayuda a distinguir el paradigma del código del paradigma comunicativo. El empleo (usage) hace referencia al empleo del aparato formal y material del lenguaje; se trata de hacer enunciados correctos con independencia de la función comunicativa. El uso (use) se fija en el uso del lenguaje con su potencia comunicativa, con códigos no verbales,…

Como consecuencia de abordar el uso lingüístico (11) van a surgir un conjunto de disciplinas que tratan de explicar este nuevo paradigma con una mayor preocupación por el intercambio lingüístico y comunicativo reales, los fenómenos de expresión y comprensión, la adquisición y desarrollo del lenguaje, el papel de la interacción social (12). Este conjunto de disciplinas puede esquematizarse en cuatro bloques (13): el primero la filosofía del lenguaje -el lenguaje como acción- y la pragmática (heredera de la retórica clásica que ha sido objeto de reciente recuperación (14)); el segundo la antropología lingüística y la antropología cultural, la etnografía de la comunicación, la etnometodología, el interaccionismo simbólico y la sociolingüística (el uso lingüístico y comunicativo en comunidades de habla concreta); el tercero el enfoque discursivo y textual; el cuarto la psicología del lenguaje (15).

Este conjunto de disciplinas tienen dos puntos de coincidencia como indican Lomas, Osoro y Tusón (16): por una parte no se limitan al marco oracional -propio de la lingüística del código- sino que se centran en unidades discursivas; por otra, atienden a los aspectos pragmáticos de la comunicación ligando los discursos a sus contextos de producción y recepción. Estas dos afinidades nos van a llevar a centrarnos en la comunicación humana y, por lo tanto, la categoría teórica central va a ser la de competencia comunicativa (17) confluyendo con los intereses de una enseñanza de la lengua racional y acertada con los presupuestos didácticos (18).

El concepto de competencia comunicativa -perteneciente a la competencia cultural (19)- fue establecido por J.J. Gumperz y Dell Hymes (20) en el seno de la antropología lingüística dentro de la corriente conocida como etnografía de la comunicación partiendo como modelo del concepto de competencia lingüística (21) de Chomsky. Hymes lo explicaba como el conjunto de sistemas subyacentes de conocimientos y habilidades necesarios para la comunicación actualizada (22). Gumperz, por su parte señalaba que la competencia comunicativa es “aquello que un hablante necesita saber para comunicarse de manera eficaz en contextos socialmente significantes (…) los estudiosos de la competencia [comunicativa] tratan a los hablantes como miembros de unas comunidades, que desempeñan ciertos papeles, y tratan de explicar su uso lingüístico para auto-identificarse y para guiar sus actividades(23). Como consecuencia esto “implica conocer no sólo el código lingüístico sino también qué decir a quién, y cómo decirlo de manera apropiada en cualquier situación dada. Tiene que ver con el conocimiento social y cultural que se le presupone a los hablantes y que les permite usar e interpretar las formas lingüísticas(24).

Partiendo de las distintas modalizaciones de la competencia discursivo-lingüística, diversos autores han formulado una serie de subcompetencias presentes en la comunicación. La competencia comunicativa -como consecuencia de esa confluencia- se ha convertido en una competencia de competencias que incluiría (25): la competencia discursiva (Canale) o competencia textual o discursivo-lingüística en el alumno que permite el reconocimiento (entre otras cosas) de los tipos de textos; la competencia gramatical que permite reconocer y reproducir los enunciados discursivos; la competencia sociolingüística que aporta los factores que modifican una comunidad definida; la competencia referencial o enciclopédica relativa a los conocimientos y experiencias del hablante; la competencia estratégica (Canale & Swain) o relacional, con sus estrategias de regulación interactiva de la comunicación en función de la situación, intención y roles de los interlocutores; habría que incluir también la competencia literaria.

Lomas, siguiendo a Hymes (26) habla, de manera más sintética de cuatro subcompetencias: una competencia lingüística o conocimiento del código de la lengua que se relaciona con el principio de corrección; una competencia sociolingüística que se refiere al conocimiento de las normas socioculturales y se relaciona con la capacidad de adecuación; una competencia discursiva o textual relativa a los conocimientos para producir distintos discursos con atención a los principios de cohesión y coherencia; una competencia estratégica que es el conjunto de estrategias para reparar los problemas que se producen en una comunicación.

NOTAS

[1] NOGUEROL RODRIGO, 1996: 9. [Regresar]
[2] NOGUEROL RODRIGO, 1997: 7. [Regresar]
[3] Es el término usado felizmente en un modelo de secuencia. Por lo demás se puede encontrar en esas páginas una adecuada síntesis de lo que vamos a exponer. RAMÍREZ DE ARELLANO; FERNÁNDEZ; ESPADA; RODRÍGUEZ, 1994: 27-28. [Regresar]
[4] NOGUEROL RODRIGO, 1997: 7. [Regresar]
[5] NOGUEROL RODRIGO, 1996: 10-12. [Regresar]
[6] GUTIÉRREZ ORDÓÑEZ, 1995: 7. Es paralela a la crisis de superproducción que Antonio García Berrio señala en el ámbito del formalismo literario. GARCÍA BERRIO, 1989: 14. [Regresar]
[7] LOMAS; OSORO; TUSÓN 1993: 12. Idéntico planteamiento hacen RAMÍREZ DE ARELLANO; FERNÁNDEZ; ESPADA; RODRÍGUEZ, 1994: 27. [Regresar]
[8] GUTIÉRREZ ORDÓÑEZ, 1995: 7. [Regresar]
[9] LOMAS; OSORO; TUSÓN 1993: 13. [Regresar]
[10] WIDDOWSON, H.G. (1978): Teching language as Communication. OUP, Oxford. Tomado de MENDOZA FILLOLA; LÓPEZ VALERO; MARTÍNEZ NÚÑEZ, 1996: 217-219. [Regresar]
[11] TUSÓN, 1994: 43-52. Un estudio más detallado y riguroso se encuentra en TUSÓN, Amparo (1996): “El estudio del uso lingüístico”, en LOMAS (Coord.), 1996b: 67-108. [Regresar]
[12] LOMAS, 1994: 14-15. Este artículo se encuentra reproducido con el mismo título en el capítulo primero de LOMAS (Coord.), 1996b: 13-24. [Regresar]
[13] LOMAS, 1994: 15. En este artículo Lomas sintetiza las cuatro corrientes que se analizan en el capítulo segundo de la obra conjunta LOMAS; OSORO; TUSÓN, 1993: 29-57. Esta síntesis también se encuentra en la obra conjunta de LOMAS; OSORO (Comp.), 1993: 21. De esos cuatro enfoques se pueden encontrar desarrollados más extensamente los enfoques psicolingüístico, sociolingüístico y semiótico en los capítulos dos, tres y cuatro respectivamente de esta misma obra LOMAS; OSORO (Comp.), 1993: 31-92. Se echa de menos en esta obra una profundización en la lingüística de texto. Con ausencia del enfoque psicolingüístico Amparo Tusón realiza una síntesis interesante en TUSÓN, 1994. [Regresar]
[14] Entre la bibliografía posible señalamos un manual serio y riguroso como toda la obra del autor: ALBALADEJO, 1989. [Regresar]
[15] Podemos hablar más en general de ciencia cognitiva para así dar cabida a psicología del aprendizaje y a la inteligencia artificial. LOMAS; OSORO; TUSÓN, 1993: 29. [Regresar]
[16] LOMAS; OSORO; TUSÓN, 1993: 30. También se encuentra en LOMAS; OSORO, 1993: 22. [Regresar]
[17] Al fomentar la competencia comunicativa nos jugamos algo más que leer, escribir, hablar y escuchar. En el ámbito de la ética existe también un planteamiento comunicativo con gran fuerza explicativa y propositiva que dejan al aire las incoherencias de algunos planteamientos postmodernos; en España está línea está representada por Adela Cortina. Entre su bibliografía resulta especialmente interesante Razón comunicativa y responsabilidad solidaria. Sígueme, Salamanca, 1985; además de esto en la segunda parte de la obra se aborda; la fundamentación pragmático-transcendental de una ética argumentativa. [Regresar]
[18] LOMAS, 1996c: 114-117. [Regresar]
[19] Lomas, Osoro y Tusón definen la competencia cultural como “el dominio y la posesión de los procedimientos, normas y estrategias que hacen posible la emisión de enunciados adecuados a las intenciones y situaciones comunicativas que los interlocutores viven y protagonizan en contextos diversos”. LOMAS; OSORO; TUSÓN, 1993: 15. [Regresar]
[20] GUMPERZ, J.J.; HYMES, Dell H. (1964): The Ethnography of Communication, en American Anthropologist, vol. 66, nº 6, part 2. Citado por LOMAS; OSORO; TUSÓN, 1993: 15, nota 2. Cfr. TUSÓN, 1996: 78. Según Mendoza, López Valero y Martínez Núñez Hymes ideó el concepto de competencia comunicativa en 1967 -publicándose en 1971- como correlato a las suposiciones chomskyanas después de sus resultados en las investigaciones sobre el aprendizaje lingüístico de niños con problemas. HYMES, Dell H. (1971), On communicative Competence. Philadelphia, PA, University of Pennssylvania Press. Tomado de MENDOZA FILLOLA; LÓPEZ VALERO; MARTÍNEZ NÚÑEZ, 1996: 226. [Regresar]
[21] “A partir de la definición de competencia como el conocimiento interiorizado de un sistema (a través de deducciones, inducciones e inferencias lógicas) que permite la sistematización de datos (lingüísticos, literarios o semióticos), podemos aceptar que la competencia lingüística asume la base estructural sobre la que se organizan las formas de expresión de los hablantes, las reglas más generales, las condiciones mínimas, las posibles interiorizaciones del sistema, a través de deducciones e inducciones”. MENDOZA FILLOLA; LÓPEZ VALERO; MARTÍNEZ NÚÑEZ, 1996: 220. [Regresar]
[22] MENDOZA FILLOLA; LÓPEZ VALERO; MARTÍNEZ NÚÑEZ, 1996: 226. [Regresar]
[23] GUMPERZ, JJ. (1972): “Introduction”, en Gumperz JJ.; Hymes, D.H. (eds.) Directions in sociolinguistics. The ethnography of communication. Basil Blackwell, New York. Citado en TUSÓN, 1994: 45-46. [Regresar]
[24] SAVILLE-TROIKE, M. (1982): The etnography of Communication. An Introduction. Basil Blackwell, London, 2nd edition, 1989. Citado en TUSÓN, 1994: 46. [Regresar]
[25] Tomado de MENDOZA FILLOLA; LÓPEZ VALERO; MARTÍNEZ NÚÑEZ, 1996: 228-229. [Regresar]
[26] HYMES, Dell H (1984): Vers la competénce de communication. Hatier, París. Tomado de LOMAS; OSORO; TUSÓN, 1993: 15. La síntesis está tomada de LOMAS (Coord.), 1996b: 40. También se decanta por esta clasificación, TUSÓN, 1996: 79. [Regresar]